Hoy 24 de febrero, nuestro CEPER se ha sumado a las reivindicaciones del olivar tradicional ante los dos últimos años de caídas de precios que afectan a nuestro oro líquido, a nuestro AOVE.
Una zona como la nuestra no se puede entender sin un elemento clave de su patrimonio natural: el olivar de montaña. Es por ello que hacemos nuestras sus reivindicaciones por un cultivo tradicional, sostenible, arraigado en la tierra y en nuestra tradición, pero por supuesto, con unos precios acordes al trabajo y a la excelencia de nuestro aceite.
Porque el futuro de nuestros pueblos, de nuestras familias y nuestro patrimonio cultural e identitario está en juego. Todos y todas podemos luchar contra la España vaciada, apostando por nuestros productos.
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